Salta al vacío
con los ojos cerrados
y ábrelos
en mitad de la caída.
Equivócate.
Comete errores.
Grandes, pequeños,
reparables o irreversibles.
Ama.
Ama, con todo tu corazón;
hasta que no puedas más,
hasta que no te quepa una pizca más
de felicidad en el cuerpo.
Y luego,
rómpete en mil pedazos
para volver a empezar.
Ríe, llora, grita, sueña
y cumple tus sueños.
Haz lo que te de la gana en cada momento.
Pero hazlo siempre con vigor, con pasión,
como si fuera la última vez.
Y no tengas miedo nunca a equivocarte.
No tengas miedo
a saltar al vacío.
No hay comentarios:
Publicar un comentario