Ella,
que escondía el secreto del amor
en cada uno de los pliegues de su avejentada piel.
Ella,
la flor más bonita del jardín.
Ella,
la que siempre sonreía,
la que nunca se rendía,
por muchos reveses que le diera la vida.
Ella,
que construyó una unión aún más fuerte que el hormigón.
Ella,
que para muchos nadie y para otros pocos
todo.
Para ella, solo tengo una palabra.
Gracias.

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