Que la vida me perdone las veces que no la viví.
Las veces que valoré más lo superfluo.
Las veces que dí más importancia a personas que no la merecían.
Las veces que perdí el tiempo.
Las veces que desperté sin ganas de seguir.
Las veces que he decaído sin motivos.
Las veces que he sido egoísta.
Las veces que no actué con el corazón.
Las veces que me dejé llevar.
Y también, las veces que no lo hice.
Todos aquellos detalles que no he sabido valorar a tiempo
Que la vida me perdone las veces que no confié en ella
y todas las que confié demasiado.
Las veces que actué sin sentir,
las veces que no exprimí las experiencias,
las veces que dejé que pasara por delante de mí,
sin disfrutarla.
Que la vida me perdone por todos los errores que he cometido
y que cometeré.
Por tropezar siempre con la misma piedra.
Que la vida me perdone las veces que no la viviré,
por ser la eterna aprendiz.