lunes, 31 de octubre de 2016

A veces. (Muchas veces).

A veces, tenemos que aceptar que la vida no es siempre tal y como nosotros queremos, que no siempre es un camino de rosas, no siempre seremos del todo felices.

A veces la vida se convierte en una carrera de obstáculos, a cual más dificultoso, hay baches, tormentas, oscuridad, muros que saltar y paredes que derribar, a veces tenemos que abrirnos camino a codazos hasta llegar a nuestro objetivo y una vez en él, darnos cuenta de que no merecía la pena tanto esfuerzo y tanta lucha, otras, aún habiendo habiendo merecido la pena, nos daremos cuenta de que por mucho que queramos, nunca más volverá a ser nuestro.

A veces (muchas veces), la vida es dura, muy dura, a veces nos quita de las manos aquello que más queremos y nos pone al lado aquello que más odiamos, muchas veces, el camino es largo, pesado, agotador... Pero, tal y como yo lo veo, ante esto, tenemos dos opciones, la primera: enfadarnos, patalear, rabiar, llorar, apiadarnos de nosotros mismos y pasar por la vida quejándonos del camino que nos ha tocado.
La segunda: aceptar que la vida es así, que el camino no es siempre brillante, calmado y soleado, que también hay tramos jodidos, pero que en ellos, también podemos disfrutar mientras vemos como nos superamos a nosotros mismos, esquivando baches, saltando muros cada vez más altos y derribando paredes cada vez más duras, aprender de los errores y ser cada día más fuertes consiguiendo así ser la mejor versión de nosotros mismos, porque nadie sabe quién es de verdad hasta que no se ve realmente jodido. Paradojas de la vida. Y aunque finalmente la meta resultara no valer la pena, al menos, habremos aprendido.

Y al final, eso es lo que nos queda, lo bien disfrutado y lo bien aprendido.
Lo bien vivido.


viernes, 21 de octubre de 2016

EN BUSCA DE LA FELICIDAD.

Resulta inquietante el sentido que el ser humano le busca a la vida. Estamos obsesionados. Parece que hemos venido a este mundo con el único objetivo de encontrar a una persona que se complemente con nosotros y armar una vida y un futuro alrededor de esa complicidad. Comprar una casa, adoptar un perro y tener, al menos, un hijo, no sin antes encontrar un trabajo estable, claro.

Tenemos tan marcada la idea de que eso es la felicidad plena que ni si quiera barajamos la posibilidad de que quizás, sólo quizás, no sea así.

De que hay vida más allá del amor y lo convencional. de que la felicidad se puede encontrar en cualquier rincón, de que la esencia de la vida está en las pequeñas cosas, en los pequeños detalles y hay gente que la encuentra en la sonrisa amable de un desconocido, en ver el brillo de los ojos de un niño cuando le regalan una piruleta, en los abrazos de una abuela o en la complicidad entre dos hermanos.

No todo es amor.

Muchas veces, la felicidad se encuentra en cualquier lugar donde TÚ quieras ser FELIZ.