jueves, 6 de abril de 2017

Al destino. A la vida.

8 de la tarde, sábado, unos preparaban la fiesta, tú ya la eras por ti mismo. Sumabas un año a tu historia y empezabas a escribir la mía. Nadie lo sabía. Ni tú, ni yo. Pero el destino, caprichoso, nos lo tenía bien preparado. Empezó como las mejores historias empiezan. Sin esperarlo, sin quererlo. Un principio de comedia romántica pero sin el enredo pertinente antes de las perdices. Una mirada. Corazón a mil por hora. Sonrisa. De la sonrisa a la risa. De la risa a la carcajada. De la carcajada a la vida. Sin duda, no nos encontramos por casualidad. Eramos la mezcla perfecta. O mas bien no. Eramos el opuesto perfecto. No sé si fue mi apatía por lo desconocido lo que encajó con tu adoración por conocer o que simplemente todo es mas sencillo cuando miras a los ojos. Aunque, de hecho, han pasado ya 5 años y aún no he aprendido a mirarte del todo. Y supongo que nunca aprenderé. Nunca aprenderemos. Pero si aprendimos a crecer. En todos los sentidos. Desde ese día hasta hoy han pasado infinidad de cosas, momentos, miradas, personas, sentimientos, emociones, pérdidas y ganancias por nuestras vidas. Los únicos que no hemos dejado de pasar somos nosotros. También hemos aprendido a querernos. En todos los sentidos. A nosotros y a nosotros mismos.
Yo he aprendido. A querer. A querer sin necesidad de poseer, sin necesidad de un compromiso constante. A querer libre. A quererme. A superar. A aceptar. He aprendido que siempre habrá una voz amiga al otro lado del teléfono y una mano dispuesta a sostenerme al borde del precipicio. He aprendido que gozo de un privilegio del que no todos tienen la suerte.

Agradecida. Al destino. A la vida.

lunes, 13 de marzo de 2017

Día 92.

El ser humano es adicto a todo aquello que lo hiere, lo desgasta, a todo lo que acaba con el a la velocidad a la que pasea una tortuga. Adicto a lo que le rompe el corazón y le tortura el alma; a lo que lo hace trizas. Adicto a la traición y a las personas tóxicas.

Tengo la teoría de que lo que lo hace adicto es vivir aferrado al pasado.
Al pasado de todo aquello que antes de herirlo lo hizo inmensamente feliz. A todas aquellas personas que antes que Judas fueron hermanos, que antes que Sur, fueron Norte. Su Norte.

Conservan la esperanza de que todo puede ser de otra manera y esa es la mayor tortura. A veces duele mas intentar retener algo, por mucho que lo queramos a nuestro lado, que soltar y dejarlo ir.
Lo peor, es que lo sabemos, conocemos el dolor, y aún así queremos revivir la historia. Queremos abrir la brújula y que vuelva a señalar al Norte, aunque este vuelva a ser fugaz.

Echar en falta aquello que nos hace daño debería ser un pecado capital. Y aún así, pecaríamos. Pecaríamos hasta el último instante. Buscaríamos el Norte hasta volver a perdernos.
Una y otra vez.
Y otra vez.
Y otra vez.
Y otra vez...
Y seguiría siendo inevitable no echarlo de menos. No necesitarlo. Como el drogadicto necesita a la heroína. El alcohólico a la bebida. O yo a ti.

Fdo. Tu N.

domingo, 1 de enero de 2017

Que la vida me perdone.

Que la vida me perdone las veces que no la viví.
Las veces que valoré más lo superfluo.
Las veces que dí más importancia a personas que no la merecían.
Las veces que perdí el tiempo.
Las veces que desperté sin ganas de seguir.
Las veces que he decaído sin motivos.
Las veces que he sido egoísta.
Las veces que no actué con el corazón.
Las veces que me dejé llevar.
Y también, las veces que no lo hice.
Todos aquellos detalles que no he sabido valorar a tiempo

Que la vida me perdone las veces que no confié en ella
y todas las que confié demasiado.
Las veces que actué sin sentir,
las veces que no exprimí las experiencias,
las veces que dejé que pasara por delante de mí,
sin disfrutarla.

Que la vida me perdone por todos los errores que he cometido
y que cometeré.
Por tropezar siempre con la misma piedra.

Que la vida me perdone las veces que no la viviré,
por ser la eterna aprendiz.

lunes, 21 de noviembre de 2016

STOP HOMOFOBIA.

¿Qué le parecería que su hijo o su hija le dijera que es homosexual?

"A mi no me va a pasar eso porque yo los he educado de una forma correcta"
"Yo considero que es algo amoral"
"Los niños tienen que ver una familia normal. Una mujer, un hombre y un hijo."
"Así está escrito en la Biblia"
"Rompería la relación con ella"
"Estoy 146% convencido de que en mi familia nunca se dará esa PERVERSIÓN porque mis hijos tienen un modelo adecuado en sus padres".

¿Qué opina sobre la ley de Propaganda que no permite mostrar la homosexualidad a los menores?

"Estamos hablando de corrupción de niños. Enseñarles sus prácticas"
"Dios creó a la mujer para el hombre. ¿Para qué si no?
"Yo MATARÍA a esa persona. Lo acuchillaría."


Después de ver parte del programa de "Fuera de Cobertura: Viaje a la homofobia" (Porque ni si quiera he podido verlo entero), estas son algunas de las preguntas que mas me han impactado al escuchar las respuestas.
 Me parece increíble, de verdad, INCREÍBLE, que en pleno siglo XXI, casi terminando el 2016, haya gente que aún piense de esa forma y que lo manifieste en público sin vergüenza alguna mientras que los homosexuales en países como esos, deben ocultarse como si fueran basura por miedo. Miedo a que les peguen, les ataquen o se los lleven detenidos, exclusivamente por su orientación sexual.
Porsupuesto, no pueden darse la mano en público, ni besarse, ni tan si quiera acercarse por miedo a lo que les pueda pasar. Además, los homosexuales tienen prohibido el ingreso en el ejército porque consideran padecen un trastorno de la personalidad. Salir del armario en un país como Rusia es una heroicidad porque allí son considerados los desechos de la sociedad, piensan que los gays no son personas sanas y que hay que guiarlas por el camino correcto.

Bien, todo esto es sacado del programa de hoy. Mas tarde, aún cabreada e indignada me he puesto a buscar los países con más índice de homofobia. Datos del 2015. En países como Mauritania, Nigeria, Sudán, Yemen, Iraq, Somalia, etc la homosexualidad es ilegal y está castigada con la pena de muerte.
Por otro lado, en casi todos los países de África, parte de Asia y Guyana (América del Sur), la homosexualidad es ilegal y está castigada con la pena de cárcel.
En Europa del Este, aumentan cada vez más las tasas de homofobia, superando incluso a los países que están en menor desarrollo.

Seguidamente, busco titulares de agresiones homófobas, entre los cuales encuentro algunos verdaderamente desoladores:

"Detenidas dos adolescentes en Marrakech por darse un beso"
"Un joven gay agredido a la salida de una discoteca"
"Matando transexuales en México"
"Nueva agresión homófoba a una pareja gay"
"Mueren asesinadas tres transexuales en México en menos de dos semanas"
"El árbitro que confesó ser gay está bajo protección por amenazas de muerte"
"Hayan el cadáver calcinado de una activista transexual en Estambul"

Definitivamente, el mundo se ha vuelto loco. O, pensándolo mejor, tal vez nunca haya estado cuerdo. Cada vez que leo los titulares se me eriza la piel y esos tan solo son una mínima parte de todos los que hay, han habido y, tristemente, habrán. Aún así, parece que eso nos queda lejos, que nunca nos va a pasar a nosotros, que aquí todo el mundo se respeta y nadie tiene ningún problema con el colectivo LGTB.
No.
Recordemos la campaña publicitaria que lanzó El Corte Inglés en la que aparecía una pareja homosexual y que fue retirada porque 21.000 personas protestaron alegando lo siguiente en una manifestación: "Hemos recogido 21.000 firmas de personas que protestan porque El Corte Inglés está usando el dinero de los clientes para difundir la ideología de género para negarle mediante un anuncio a los niños el derecho de poder tener un padre y una madre", acompañados de carteles con la frase: "El Corte Inglés dice que los niños no necesitan 1 padre + 1 madre, pero la verdad es que lo natural es la familia."

Lo natural es la familia y familia es amor, respeto y dedicación. No tiene que ver con el género.

También hay que puntualizar que hasta la última renovación del CIE (2013), la homosexualidad estaba clasificada como una enfermedad del tipo trastorno mental.

 España. Siglo XXI. Año 2016.

Ante esto, solo me queda cagarme del miedo. ¿A dónde iremos a parar? Viviendo en un mundo donde se clasifica a la gente según sus preferencias sexuales, donde se considera que la homosexualidad es una enfermedad y que las personas homosexuales son menos que nadie.
A donde vamos a parar viviendo en un mundo marcado por las etiquetas, donde las personas se miran por encima del hombro pensándose mejor que nadie por ser así o por tener esto o lo otro. Dónde la valía de una persona se mide en títulos y apariencia en lugar de en valores. Donde vale más el dinero que el amor. Nos creemos que estamos muy avanzados en estos aspectos pero realmente lo único que hacemos es barrer toda la mierda debajo de la alfombra y sinceramente, no quiero estar presente cuando no le quepa más basura y al final explote y todo salte por los aires.

Tanto le cuesta al ser humano entender que el amor es amor y punto. Que no hay que ponerle etiquetas, ni frenarlo ni ocultarlo. Que el amor hay que vivirlo sin medida. Que aquí no se trata de distinguir entre hombres y mujeres, aquí hay que distinguir corazones y hay personas que lo tienen tan podrido que ni si quiera pueden entenderlo. Hay que vivir y dejar vivir y sobre todo, amar. Amar y dejar amar a los demás.

Porque el amor NUNCA sobra.


viernes, 4 de noviembre de 2016

El amor nunca sobra.

Al final siempre será mejor intentarlo una vez más, aunque ya no aguantes más, aunque ya no se pueda, aunque no te queden fuerzas, antes que estar toda la vida pensando que hubiera pasado si lo hubieras intentado al menos una última vez. Porque el amor nunca sobra.

lunes, 31 de octubre de 2016

A veces. (Muchas veces).

A veces, tenemos que aceptar que la vida no es siempre tal y como nosotros queremos, que no siempre es un camino de rosas, no siempre seremos del todo felices.

A veces la vida se convierte en una carrera de obstáculos, a cual más dificultoso, hay baches, tormentas, oscuridad, muros que saltar y paredes que derribar, a veces tenemos que abrirnos camino a codazos hasta llegar a nuestro objetivo y una vez en él, darnos cuenta de que no merecía la pena tanto esfuerzo y tanta lucha, otras, aún habiendo habiendo merecido la pena, nos daremos cuenta de que por mucho que queramos, nunca más volverá a ser nuestro.

A veces (muchas veces), la vida es dura, muy dura, a veces nos quita de las manos aquello que más queremos y nos pone al lado aquello que más odiamos, muchas veces, el camino es largo, pesado, agotador... Pero, tal y como yo lo veo, ante esto, tenemos dos opciones, la primera: enfadarnos, patalear, rabiar, llorar, apiadarnos de nosotros mismos y pasar por la vida quejándonos del camino que nos ha tocado.
La segunda: aceptar que la vida es así, que el camino no es siempre brillante, calmado y soleado, que también hay tramos jodidos, pero que en ellos, también podemos disfrutar mientras vemos como nos superamos a nosotros mismos, esquivando baches, saltando muros cada vez más altos y derribando paredes cada vez más duras, aprender de los errores y ser cada día más fuertes consiguiendo así ser la mejor versión de nosotros mismos, porque nadie sabe quién es de verdad hasta que no se ve realmente jodido. Paradojas de la vida. Y aunque finalmente la meta resultara no valer la pena, al menos, habremos aprendido.

Y al final, eso es lo que nos queda, lo bien disfrutado y lo bien aprendido.
Lo bien vivido.


viernes, 21 de octubre de 2016

EN BUSCA DE LA FELICIDAD.

Resulta inquietante el sentido que el ser humano le busca a la vida. Estamos obsesionados. Parece que hemos venido a este mundo con el único objetivo de encontrar a una persona que se complemente con nosotros y armar una vida y un futuro alrededor de esa complicidad. Comprar una casa, adoptar un perro y tener, al menos, un hijo, no sin antes encontrar un trabajo estable, claro.

Tenemos tan marcada la idea de que eso es la felicidad plena que ni si quiera barajamos la posibilidad de que quizás, sólo quizás, no sea así.

De que hay vida más allá del amor y lo convencional. de que la felicidad se puede encontrar en cualquier rincón, de que la esencia de la vida está en las pequeñas cosas, en los pequeños detalles y hay gente que la encuentra en la sonrisa amable de un desconocido, en ver el brillo de los ojos de un niño cuando le regalan una piruleta, en los abrazos de una abuela o en la complicidad entre dos hermanos.

No todo es amor.

Muchas veces, la felicidad se encuentra en cualquier lugar donde TÚ quieras ser FELIZ.